martes, 3 de mayo de 2011

Qué momento más bueno. Todos duermen y yo estoy sumergida entre palabras y pensamientos. Me excuso: "debe ser por el café". Sí, debe ser, pero también es por la noche. Subestimada noche que no tiene ni luna llena, ni aullido de perros, ni misterio de ángeles guardianes. Solo unas canciones simples, unos ronquidos quedos, una laptop amiga (qué gran amiga), una luz rosácea y rasgos de días pasados en mi mente.

Y calladita, calladita, dejo mi mente tranquila hasta desanimarme a recordarte ese pequeño secreto que guardamos años atrás. De a poquitos me voy durmiendo.


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